Los rumores sobre la salida de Sahira Moya como ministra de Economía, aún antes de posesionarse, se confirman. El nuevo gobierno busca un reemplazo a dos días de asumir el poder.
Durante todo el pasado día 20 de noviembre de 2023, sonaron con fuerza los rumores de que Sahira Moya había dado marcha atrás en su intención de asumir como ministra de Economía del nuevo gobierno de Daniel Noboa.
Esos rumores vinieron acompañados de supuestas explicaciones de esa decisión, las cuales abarcaban varios temas: supuestos desacuerdos sobre la reforma tributaria anunciada por Noboa, preocupaciones por la grave crisis fiscal que se hereda, entre otros.
El equipo cercano a Noboa ayer desmintió los rumores; pero tampoco se descartó completamente la posibilidad.
Sin embrago, este 21 de noviembre se confirma que Moya no asumirá como ministra de Economía y se asegura que a contrarreloj se está buscando su reemplazo. Moya iría a la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades).
El tema de fondo es que, luego de su gira por Estados Unidos, el nuevo presidente y parte de su equipo dejaron pocas certezas y muchas dudas sobre la administración que asumirá el poder el jueves 23 de noviembre de 2023.
Dentro de esas dudas, una de las principales es si realmente Noboa tiene un plan económico claro para enfrentar la crisis fiscal del país:
1.- El riesgo país superó los 2.000 puntos luego de las reuniones de Daniel Noboa, Sahira Moya, y otros miembros del nuevo gobierno, con organismos multilaterales y bancas de inversión.
La razón de fondo es que, si bien se reconoce que el nuevo presidente y su equipo saben de la compleja situación fiscal (creciente déficit y limitadas fuentes de financiamiento), no tiene un plan claro de cómo enfrentar el reto.
Por un lado, alerta sobre un posible default en poco tiempo (impago de deudas); y por otro lado, pide financiamiento sin condiciones en 2024 para allanar el camino para su relección en 2025. Solo después de reelecto, como ya analizó LA HORA, Noboa ofrece preocuparse de atacar el problema fiscal.
Sin embargo, desde diciembre de 2023, el nuevo presidente y su ministra de Economía (que por el momento sigue siendo Sahira Moya) ya tendrán que enfrentar una millonaria cuenta de pagos atrasados, menos ingresos (tanto petroleros como tributarios) y un gasto público creciente, que incluye el doble sueldo de la burocracia pública en el último mes del año.
El mismo banco de inversión Barclays apuntó que, sin definiciones claras, se genera un escenario de dudas sobre la real voluntad y capacidad de pago que tendrá Ecuador.
2.- Otro punto importante que causa dudas es la inexperiencia del equipo presentado por Noboa. No es que no se valore la juventud, ni que no se tengan expectativas sobre su gestión en el poder; sino que al mismo tiempo se percibe que falta cuadro con experiencia que ayuden a solventar desafíos complejos como nuevas negociaciones con multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Además, está el tema del manejo de una caja estatal con poco dinero y muchos acreedores tocando la puerta por pagos atrasado.
En una reciente análisis, Felipe Jaramillo, secretario general del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) y docente universitario, aseguró que desde multilaterales, bancos de inversión, y otras instancias, se busca la figura de los «adultos en la habitación», es decir, figuras que generen confianza y sepan manejar un escenario complejo.
Por eso, se lee la caída de 69 puntos en el riesgo país durante el pasado lunes 20 de noviembre de 2023, como una reacción de expectativa ante un posible cambio de enfoque en el ministerio de Economía a cargo de un perfil diferente al de Sahira Moya. El riesgo país cerró en 1.941 puntos ayer.
3.- Para la última semana de noviembre, es decir pocos días después de llegar al poder, se anuncia el envió a la Asamblea de una reforma tributaria y una ley de emergencia eléctrica. Sin embargo, se conocen escasas pistas sobre esas dos iniciativas.
En el caso de la reforma tributaria, que se ha ofrecido que será enfocada en bajar impuestos, generó en pocos días diferencias dentro del propio equipo del nuevo gobierno.
Su impacto fiscal (reducción de ingresos) no se explica y tampoco se ha dado ninguna pista de algún tipo de compensación por el lado del gasto (subsidios, beneficios tributarios, entre otros).
El pasado 16 de noviembre se había anunciado la primera reunión de transición entre el ministro saliente, Pablo Arosemena, y la ministra entrante, Sahira Moya.
Sin embargo, solo se ofrecieron generalidades y ninguna información de fondo. Eso también generó incertidumbre.
A todo esto se añade que buena parte de gabinete económico no está nombrado, y eso incluye, por ejemplo, al director del Servicio de Rentas Internas (SRI), que debería ser parte importante en la elaboración de la anunciada reforma tributaria. (JS)

